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Contexto histórico

En 1898 un insigne médico coruñés adquiere en París el primer turismo de A Coruña, un Benz modelo Viktoria. Cuando este vehículo llega a la ciudad, ya habían transcurrido doce años desde la aparición del primer automóvil en el mundo.

Las crónicas de entonces decían que el artilugio podía alcanzar la “vertiginosa velocidad de 13 Km.


Marco histórico de A Coruña en los siglos XVIII y XIX

El 1 de noviembre de 1700 moría Carlos II, dejando la corona al duque de Anjou, Felipe V, ya que no tenía sucesión. Al chocar esta decisión con los intereses ingleses, holandeses y portugueses, comenzó la Guerra de Sucesión en la que la ciudad vuelve a sufrir un alza de los impuestos y el reclutamiento de la población durante los 14 años que duró. En estos años se fortaleció nuevamente la defensa de la ciudad y a pesar de que no recibió ningún ataque, la guerra le hizo un importante daño económico. La guerra acabó en 1713 y en 1716 se crea la Intendencia General de Galicia en A Coruña, que en esa época se denominaba Hacienda, Guerra y Policía.

Carlos III autoriza en 1778 a trece puertos, entre ellos el de A Coruña, a comerciar con América.

La recuperación económica comenzó a mediados de siglo propiciada por las actividades de las líneas marítimas de las Indias (a La Habana, Montevideo y Buenos Aires), que salían y llegaban a A Coruña como único puerto en la península Ibérica. La bonanza económica trajo consigo un aumento de la población, llegando en esta época a 10.000 habitantes. A mediados del siglo XVIII llegaron comerciantes navales catalanes y vascos, grandes especialistas en la materia que ayudaron a que en esta segunda mitad de siglo e incluso en el XIX, el comercio marítimo fuese la actividad más lucrativa. Además de lino, pieles, tabaco, sal y otras mercancías también había tráfico de esclavos.

Es en esta época también cuando se terminan los caminos reales de Madrid y Santiago de Compostela, se establece la iluminación pública y otras obras de ese tipo.

En la primera mitad del siglo XIX la ciudad experimenta un notable aumento de población, pasando de 12.000 habitantes en los primeros años a unos 20.000 alrededor de 1850. En esta época la ciudad cambia su configuración urbana con la creación de espacios públicos, la mejora de las vías de comunicación de la ciudad con el exterior, la agrupación de edificios de cara a la bahía y la creación de edificios públicos en la zona de la Pescadería. Se crea la Fábrica de Tabacos en la Plaza de la Palloza, que da trabajo a medio millar de personas; las industrias de sombrerería y cordelería se hacen notables; varios armadores se dedican a la piratería legal y tiene presencia en la ciudad la Real Maestranza de Mantelería.

Hay un nuevo declive debido a la guerra de la independencia, que vuelve a ralentizar la economía por la introducción de productos foráneos. A pesar de estos contratiempos se instalan en la ciudad nuevas empresas como la Fábrica de Vidrio “La Coruñesa”, fábricas de carbón o la fundición de hierro de Galiciacho.

Durante la invasión francesa en mayo de 1808, la ciudad presentó resistencia a la ocupación desde el principio liderada por Sinforiano López.

Varios enclaves de Galicia opusieron resistencia (Arousa, Vigo) y Coruña fue uno de los mayores focos, donde se libraron varias batallas, siendo la más significativa la Batalla de Elviña librada el 16 de enero de 1809 entre franceses e ingleses (que se vieron obligados a combatir cuando se batían en retirada), que sirvió para expulsar a los invasores. Los restos del General Sir John Moore, que participó en la batalla, se encuentran en el Jardín de San Carlos. A finales de mayo de ese año los franceses abandonaron Galicia.

El proceso de constitución de las juntas de defensa se inició en esta época y culminó con la Junta Suprema del Reino de Galicia, situada en A Coruña. Con la vuelta al absolutismo con Fernando VII, hubo varias víctimas de la inquisición en la ciudad, entre ellas el General Lacy, 23 comerciantes y el mismo Sinfoniano López que había liderado la resistencia coruñesa frente a las tropas napoleónicas. Murió en 1815.

En el mismo año, el 19 de agosto el mariscal de campo Juan Díaz Porlier, apodado El Marquesito, se pronuncia con la intención de restaurar la constitución española de 1812, apoyado por la burguesía y la intelectualidad coruñesa. Sin embargo, el día 22 de agosto el militar liberal era traicionado, capturado y llevado al Castillo de San Antón, donde fue ahorcado dos meses después en la entonces Plaza de la Leña, hoy Plaza de España.

El 20 de febrero de 1820 A Coruña apoyó el pronunciamiento de Rafael de Riego, viviendo la ciudad el Trienio Liberal (1820-1823) rematado por los “Cien Mil Hijos de San Luis”. A A Coruña llegó una parte de ellos al mando del General Burke, que conquistó la ciudad tras asediarla. Unos años más tarde, también sería Coruña la primera ciudad gallega en pronunciarse frente al dictador Espartero.

A finales del siglo XIX se comienzan a instalar nuevas industrias y bancos que sentaron la base para lo que hoy es la ciudad moderna. Así, surge la Primera Coruñesa de Hilados y Tejidos en 1882, la fábrica de estampación de hoja de lata "La Artística", y dos refinerías. También son fundados varios bancos de emisión como el Banco de A Coruña, sustituido más tarde por “El Crédito Gallego”, origen de la Caja de Ahorros de la ciudad. También, en 1875 se instaló en Coruña la sucursal del Banco de España. La población superaba los 40.000 habitantes.

En septiembre de 1869 se produce una importante revuelta durante la cual se constituyeron nuevas juntas revolucionarias en las ciudades gallegas, en este caso de carácter conservador. En marzo de 1893 se fundó la Junta de Defensa de A Coruña para evitar el traslado de la Capitanía General a León.


De la ruralidad al desarrollismo

contexto_historico.txt · Última modificación: 2018/07/28 00:02 (editor externo)