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Biografías / Metáforas de la Memoria

fragmentos de esa memoria excavada en la ciudad y que forma parte del proyecto “de Mudanza”


El uso del tiempo

El Semáforo: Cómos y por qué

A medida que pasan los años y me hago mayor, cada vez estoy más convencido de que vivimos toda una vida para aprender lo que nuestros padres nos enseñaron cuando éramos niños… Legado


Se trata de una pieza fascinante, dura tan sólo 9’ y 42” y doy fe de que no sólo quita sino que, al contrario, aporta y añade tiempo, del vivido, del interior, de aquel en el que reposan y cristalizan las mejores sensaciones y del que solemos escasear.

El vídeo presenta un relato personal, la evocación de una vida laboral, con su ambiente y sus valores, muy alejada en el tiempo pero en el que se reconocen hitos con los que poder comparar el momento actual. No hay sobrevaloraciones ni excesos emocionales pero sí que hay satisfacción íntima en el recuerdo y una revelación que se desprende, serena, del relato y que parece arrojar luz al propio presente.

Toda esta percepción se condensa y se agolpa en una voz pausada, sencilla, que apetece oír y que va trenzándose en torno a la construcción de la maqueta de un semáforo para trenes. Dedos, soldador y estaño hacen las veces de punto hipnótico sobre el que la voz va desarrollando su relato. El pasado y el presente se hallan perfectamente integrados en cada punto de la soldadura.

Para mí el conjunto hace evidente el tratamiento del tiempo, como valor, como actitud, como canal de conocimiento, como indicador de maestría y como recurso imprescindible a cualquier construcción. Desde los gestos serenos y precisos del protagonista mientras manipula sus herramientas hasta “aquellas horas que también le gustaban” visitando las obras de la Catedral de Santiago, hay todo un despliegue de curiosidad y el tiempo aparece como una oportunidad para ocuparse de manera ajena a cualquier finalidad utilitarista, esencialmente espiritual y profundamente humanista.

La ciudad no aparece en un primer plano ni tan sólo se ve, sino que es el telón de fondo en el que se desarrolla la historia, quizás las ciudades sean sólo eso, el lienzo de nuestra rutina, aquel en el que pintamos de colores los fragmentos de quienes recordamos o creemos haber sido. La ciudad como el reflejo de las vidas que en ella se viven a cada instante. El valor de la memoria en la gestión del conocimiento

Edición resumida Trailer



El partido

El brillo fugaz de los momentos eureka: “Se ha paralizado el aire en toda España”

La insoportable levedad del triunfo. Nuestra especial visión de cómo se vivió en A Coruña aquel día en que nos sentimos… campeones.

La calle era una fiesta, antes y después. Pero lo que hizo Historia no fue el triunfo sino la solidaridad del objetivo compartido, el pensamiento (casi) unánime, el clamor del deseo expresado en una sola palabra: ¡Podemos!

Pero la motivación del deseo es flor de un día… o poco más. Incendiar siempre fue más fácil que construir. Sobraba motivación pero faltaban motivos. Después tuvimos motivos pero nos faltó… sentido común, espíritu de equipo, inteligencia colectiva, ganas de trabajar… Seguramente, de todo un poco.


Aquel año de “el Partido” quisimos recoger la euforia del deseo y el anhelo del triunfo que envolvía la ciudad en contraste con el vacío y el silencio de las calles. La mirada en perspectiva siempre resulta, cuando menos, curiosa.


El mar como metáfora

Océanos de cemento

La belleza del temporal es innegable, el problema es no querer escuchar lo que nos cuenta. El grueso de las noticias se las lleva el cemento destrozado y las desgracias humanas, en algunos casos debidas a la imprudencia, individual y colectiva, y causadas por el desconocimiento de las alertas olvidadas. Y de las silenciadas.

En 2014 el mar se convirtió en espectáculo con impresionantes imágenes pero Iago eligió los momentos intermedios, entre alertas, para escuchar lo que contaba.


Historias ciudadanas:


La casa das Atochas

La cultura pre o(kupa)fue el eslogan acuñado a principios de 2008 por un grupo de de personas que transformaron una de tantas ruinas, producto de la especulación urbanística, en un espacio colaborativo y cultural. La “Casa de las Atochas” se convirtió en todo un ejemplo y símbolo de integración y espacio de libertad.

La historia no fue nueva pero en una ciudad pequeña todo tiene más trascendencia, sobre todo por tratarse de una zona emblemática y con historia. Durante dos años y medio, barrio y vecindario recobraron una intensidad vital no recordada, resurgiendo del trágico abandono provocado consentido tanto por la propiedad (promotora inmobiliaria, claro) como por los proyectos urbanísticos. Un barrio en el que la destrucción y el abandono ponían la alfombra perfecta a la especulación.

No pretendo transmitir una imagen idílica de un proyecto que, por lo que tiene de humano incluye, estoy segura, sus zonas oscuras. Creo que con lo que debemos quedarnos es con sus enseñanzas: con la capacidad de trabajo y de colaboración, con la ilusión que puede generar alternativas donde no hay más que abandono. Ahora que para todo necesitamos estudios y planes estratégicos, que nunca encontramos recursos, los hechos nos demuestran que se puede, y que la dependencia lloricosa del estado no nos va a llevar a ninguna parte. ¿No ha sido este un ejemplo de emprendimiento? ¿Lo dejaremos ir, como tantos otros, entre las escavadoras y los escombros?


Con-vivencia familiar

Lo de cocinar ha encontrado un importante nicho en TV e Internet con sus cocinas ultramodernas y competitivas telerealidades pero lo de “la receta de la abuela” parece ya un tópico de marketing que lleva traza de convertirse en mito. Pero lo que se esconde tras el mito no es el producto ni los ingredientes, que suelen ser muy sencillos, sino lo que evoca de la artesanía, la mano experta y la convivencia.

Las orejas de carnaval son un postre típico gallego La receta no es ningún secreto y los ingredientes son sencillos (lo bueno no necesita artificios) pero el resultado requiere oficio y algunos trucos.

Las que prepara Carmen son espectaculares, llevábamos años diciendo que había que grabarla mientras las hacía y al fin este año tocó. Y ya puestos, que menos que reunir a tres generaciones en la cocina: abuela, hijo y… nieto tras la cámara.

Me ha encantado el fragmento cuando moja la mesa con aceite de girasol, me ha parecido totalmente subversivo [verter aceite directamente sobre la mesa y expandirlo con la mano!!!] y me he admirado del dominio artesano sobre los recursos…y de esa mano… (las sensaciones que provoca)



Juegos y aprendizaje

Jugaban al fútbol...

Salíamos de celebrar con la familia el día del Carmen en un entorno que le hacía honor a lo que representa. En el pequeño mirador-acera, el que permiten estos pequeños reductos con esencia que aún quedan cerca de las ciudades, un grupito de niñas y niños jugaban con un balón a modo de fútbol personalizado.

Pasamos con cuidado intentando no molestar, y ahí estaban, reposando, los vestigios del juego anterior. Ignoro si jugaban sólo las niñas o el grupo completo que ahora daba patadas.

Y el aseguir caminando, el cambio de perspectiva nos hizo sonreír. Tampoco sé si fue pura casualidad, pero está claro que la mirada adulta fabrica contextos a su medida. ¿O será que se nos ha olvidado que lo natural, la naturaleza, sigue su curso?

Esto de los puntos de vista…



El río de Monelos


O Rego dos Xudeus (seguramente non chamado así en todo o seu curso) nace aproximadamente máis arriba da Coiramia e baixa -hoxe canalizado e soterrado, ao xeito do Río de Monelos -polo que é a zona da Rúa de San Vicenzo, Asturias, Biscaia ou Antonio Viñes cara a Catro Camiños, indo morrer á Palloza, onde estaría -antes da construción do porto -a Pena dos Xudeus, que serviu tamén como cemiterio desta comunidade, cando menos na época medieval.

Tamén hai outro pequeno rego procedente de Nelle ou Santa Margarida que baixaba pola Falperra e é de supoñer que alimenta o lavadoiro que había alí até hai non tantos anos. No caso do dos Xudeus, como acontece con todos os ríos de memoria soterrada, a súa rebeldía abrolla ás veces dos sumidoiros, a xeito de fedores (mítico é o cheiro da Rúa Asturias) ou mesmo enchentes (ocasionalmente na Rúa Biscaia, Vítor López Seoane, Antonio Viñes, Félix Estrada Catoira…). A auga busca sempre o seu sitio, por moito que o urbanismo disparatado non queira.


La postal de la ciudad




metaforas_de_la_memoria.txt · Última modificación: 2017/01/25 11:55 por isabel