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De los Datos a los Relatos / Los Relatos

… quizás las ciudades sean sólo eso, el lienzo de nuestra rutina, aquel en el que pintamos de colores los fragmentos de quienes recordamos o creemos haber sido. La ciudad como el reflejo de las vidas que en ella se viven a cada instante. El valor de la memoria en la gestión del conocimiento

Entrando en las “grandes cuestiones”


Lentamente, tras décadas de aislamiento y retraso, España empezaba a dar pasos y Galicia se iba situando en el mapa de las grandes cuestiones de estado por ser “bendecida” con la refinería de Petroliber.

De la alcaldía de Sergio Peñamaría de Llano, entre 1959 y 1963, surgen varios elementos que marcarán el devenir empresarial y emocional de A Coruña, como la Refinería, la fábrica de CocaCola, el reloj floral o la fuente de Cuatro Caminos.

Y un lema: “ciudad donde nadie es forastero”





Plaza de Cuatro Caminos, sin fuente, en 1959

Catro Camiños en 1972

A partir de ese momento arranca un proceso de “modernización”, de adecuación a un mundo con respecto al cual España llevaba el paso cambiado.

En la urbe coruñesa la década de los 50 supuso la crisis del modelo económico tradicional. Por una parte tuvo lugar un retroceso en la actividad portuaria, y por otra, un desmantelamiento de la ya escasa estructura industrial. El siguiente decenio será una fase de reajuste al nuevo modelo de ciudad industrial, manifestado en la implantación de la Refinería de Petróleo, un Polo de Desarrollo Industrial y las ampliaciones del puerto y aeropuerto, impulsadas por el financiero Pedro Barrié de la Maza. Sus efectos demográficos se apreciarán sobre todo en la década de los 70.

En términos urbanísticos, las principales actuaciones fueron los polígonos promovidos por la Dirección General de Urbanismo (Elviña, Zalaeta y Agrela-Bens), el Plan General de 1967, que supuso la destrucción de la ciudad tradicional, el aumento de la edificabilidad y la primacía al automóvil, y el desarrollo de los Planes Parciales (Alberte Martínez López)

Desde la actualización del factor industrial a los pequeños avances domésticos, que revolucionarían progresivamente tanto la economía como la propia manera de vivir las ciudades, el país inicia un proceso de crecimiento que se disparará con los cambios mundiales a partir de los 80: nuevas tecnologías, nuevas fórmulas de vida, y el progresivo olvido de aquellas personas que durante décadas habían cumplido funciones que cada día parecían pertenecer más a “otros tiempos”.

Y así hasta 2007, cuando la crisis mundial impone la pausa que “permite” volver la vista atrás, hacia el esfuerzo pasado que trazó caminos de futuro.


"El puerto era una mina"


Entre las formas de influencia de los puertos en las ciudades se ha destacado la producción de conjuntos residenciales alineados a lo largo de jardines, alamedas y paseos peatonales, o en torno a plazas, que constituyeron, unos y otras, nuevos frentes marítimo-portuarios. Tal es, entre otros, el caso paradigmático de la hilera de las Casas del Muelle de Santander, las manzanas de casas y los jardines de Méndez Núñez de La Coruña, las Alamedas de Vigo, Málaga y Santa Cruz de Tenerife, el Paseo de Alfonso XII de Cartagena, el Parque de San Telmo de Las Palmas de Gran Canaria, el Paseo de la Explanada de Alicante, la Plaza de Palacio y el Paseo de Colón de Barcelona, por poner sólo algunos ejemplos.

Se trata siempre de nuevas piezas integradas en el tejido urbano que, junto a funciones residenciales e institucionales, servían como espacios de ocio y esparcimiento privilegiados, lugares de relación social y ostentación de la burguesía (Entre el puerto yla estación.


El muelle de la Palloza, que dio servicio a la Fábrica de Tabacos, en la década de los 20

Vista del puerto de mercancías con la Rosaleda en primer planoen 1959

El Covadonga saliendo de A Coruña cargado de emigrantes el 11 de diciembre de 1960

1 de Setembro de 1969: despedida multitudinaria al Buque Escola Libertad, da Armada arxentina desde el edificio del RC Náutico. En el barco viajaban nietos de emigrantes gallegos que se preparaban para convertirse en marinos


La Estación Marítima, que en sus últimos años sirvió como centro de exposiciones, registró entre 1965 e 1970 uno de sus períodos de mayor actividad


El puerto en la década de los 70, cuando todavía se podía entrar


Cronología de un mito

Pese a que la ciudad era un puerto comercial importante, que tenía desde el s XVIII una patente de libre comercio expedida por la Corona, tardó en conseguir un muelle y durante buena parte de XIX las cargas y descargas de los barcos se hacían mediante chalupas. La construcción del muelle de San Siego tuvo que esperar hasta la década de los 60.



Las últimas sonrisas de una tropa con destino a Cuba

1895: Por el puerto herculino pasarían navíos señeros de la Armada como el «Montevideo», el «María Cristina» o el «Isabel II», que entre 1895 y 1896 tomaban rumbo a Cuba para hacer frente a la insurgencia que amenazaba con poner fin a cuatro siglos de gobiernos coloniales. La Coruña fue uno de esos puertos de salida, junto a otros de la fachada norte como Santander.

La soldadesca contaba con combatir a indianos sublevados de escasa formación militar y armamento, y se encontró con un ejército pertrechado por los todopoderosos Estados Unidos, que a la postre acabarían forzando la salida de España de Cuba en el nefasto 1898. La vetusta flota española no era rival para los acorazados norteamericanos. La tragedia se consumó y el siglo XIX se cerró con una derrota que deslizaría a España por el tobogán de la inestabilidad social y política en el primer tercio de la siguiente centuria.

El puerto de A Coruña a principios del siglo XIX, cuando estaba en su apogeo la trata de negros

Próceres y negreros

El puerto de A Coruña fue uno de los vértices del tráfico triangular con esclavos a América, origen de las grandes fortunas de la ciudad.

Solo en un quinquenio, hubo al menos 25 expediciones negreras en Galicia. Fue entre 1916 y 1820, cuando el puerto de A Coruña, convertido en uno de los vértices del triángulo del tráfico de esclavos de África a América, vivió la edad de oro de la trata, un episodio sobre el que los historiadores pasan de largo y cuyas fuentes públicas han sido borradas para preservar el origen de muchas fortunas

A Coruña y el comercio de esclavos:Un gran puerto negrero


Las industrias del puerto

Las latas de conservas:

La industria de las latas de conserva en A Coruña está vinculada a La Artística, una factoría de origen desconocido y que desde finales del XIX siguió su andadura de la mano de Germán Suárez Pumariega

(…) Privada en gran parte de sus clientes, La Artística se vio abocada a una existencia lánguida y de conservación de los activos, pero sin ninguna iniciativa de interés que la estimulase a situarse de nuevo en sus posiciones anteriores a la Guerra civil, de modo que sus administradores se insertaron en el mundo de la burocracia de la patronal franquista.

Durante los 60, los empresarios de la conserva intentaron mejorar su situación anterior y comenzaron con una primera diversificación en el sector, pese la escasez de sardina y la pérdida de los mercados exteriores.

La crisis de los 70 afectó profundamente a La Artística, una situación de la que nunca llegó a recuperarse, con unos créditos pendientes que le resultaba muy complicado devolver. Los ejercicios negativos se sucedieron por el alza de las materias primas y energía y la caída de las ventas en un contexto de mayor competencia.

En 1981 presentó suspensión de pagos, y al año siguiente, se creó La Artística Laboral, que logró subsistir aún dos años más. La empresa, que había finalizado así una larga existencia casi centenaria, sucumbió a las malas prácticas económicas del franquismo -autarquía y ausencia de competencia- y no supo resistir el impacto de la desregulación del mercado en los años 70. Su homóloga viguesa que, por otra parte, consiguió mantenerse en pie y fue absorbida en 2004 por la multinacional alemana Altana, consiguió celebrar los100 años en activo en 2006. La Artística, un imperio de hojalata.


El Plan Galicia

La intra-Historia: “Aprobación” del Puerto Exterior

Tras un negro invierno de chapapote, y en un esfuerzo titánico por lavar su imagen, el Gobierno Aznar anunciaba la celebración de un Consejo de Ministros en A Coruña. El Estado aterrizaba en María Pita con una apoteosis de promesas que se dio en llamar Plan Galicia, y al que más tarde alguna ministra del sur le añadiría un apellido escatológico.

Fue aquel 24 de enero de 2003 cuando, entre paradores, autovías, trenes de alta velocidad y planes de descontaminación, el presidente anunció la construcción de una dársena exterior. Vázquez lo había conseguido.

Jueves, 23 de enero de 2003. Palacio de María Pita. Tras un día largo y ajetreado, la casa consistorial está casi vacía. Hace horas que ha anochecido. Dos concejales –José Nogueira y Salvador Fernández Moreda– se preparan para marcharse. Les espera un viernes intenso. Charlan en un pasillo y, por pura curiosidad, entran en la sala en la que ya están colocados los paneles que resumen el contenido del Consejo.

Uno de ellos repara entonces que falta algo. No hay ni una referencia al Puerto Exterior. Saltan las alarmas.

A las 10.00, el propio alcalde bajaba a la puerta de María Pita a recibir al séquito ministerial. El saludo con Aznar fue glacial.

Tras una primera y acalorada reunión con el entonces jefe de gabinete del vicepresidente Rajoy, Francisco Villar, el propio presidente Aznar se encerraba en el despacho oficial con Vázquez. El alcalde fue contundente: “Si no hay puerto no hay Consejo de Ministros”.

No era un farol. Estaba dispuesto a boicotear la reunión. Tras dos horas de encierro ministerial en el Salón Dorado, Aznar anunciaba la construcción de la dársena de punta Langosteira.

El 2 de abril de 2005, durante la colocación de la primera piedra, Francisco Vázquez saludaba al presidente de ACS, un tal Florentino Pérez, con otra de sus sentencias lapidarias: “Esto ya no lo para ni Dios”


La versión oficial


Lo que estaba pasando en la calle



El futuro del puerto


Modelo de negocio portuario español

El puerto de A Coruña

03/05/2016: La Autoridad Portuaria de A Coruña alcanzó en 2015 una cifra de negocio de 26,9 millones de euros, la más alta de su historia

La facturación creció un 14% con relación a 2014; el resultado de explotación se incrementó en un 400%; y el cash flow subió un 25%

  • El presidente del Puerto expuso en una conferencia la situación actual de la entidad
  • Enrique Losada destacó la consolidación de los tráficos en Punta Langosteira

Memoria de sostenibilidad 2015



Memoria anual 2015



Manipulación de graneles sólidos: Manuel de buenas prácticas




¿Beneficios para la ciudad?

El Ayuntamiento está dispuesto a comprar los muelles en venta

El Gobierno local negociará con Fomento y la Autoridad Portuaria de A Coruña - Su objetivo es destinarlos a usos públicos, según ha insistido esta mañana el alcalde


De la cultura de los oficios a los oficios del desarrollismo


**El modelo comercial: la dialéctica entre actividades y la congestión del centro**

La mutación del centro urbano tuvo como punto de partida una concurrencia de actividades, parte de las cuales no necesitaban o no podían acceder a las calles más caras, de manera que se situaban al borde del viejo centro, lo hacían avanzar hacia espacios adyacentes y por tanto lo dispersaban. Otros negocios sí entraron en competencia por los lugares más céntricos, tenían capacidad para desalojar comercios preexistentes, forzando la selección funcional y especialización. Simultáneamente cierta fracción de las empresas heredadas se modernizó, con lo cual hubo reemplazo generacional y transformación cualitativa.

El modelo comercial, resultante de la dialéctica entre funciones, dio lugar a un centro falto de homogeneidad y multiforme. En él convivía pero también colisionaba el sector de distribución (todavía predominantemente local) con los servicios comerciales: desde la banca, oficinas y despachos de profesionales, hasta la hostelería y restauración, el ocio y espectáculos o los servicios personales dedicados por ejemplo al cuidado físico.

En las ciudades menores el binomio comercio-servicios se convertía en triángulo cuyo tercer vértice era la Administración Pública.

La selección de actividades comenzó a llevarse por delante los negocios fosilizados, procedentes de la Restauración. Detrás de las fábricas empezaron a abandonar los Ensanches las empresas terciarias muy consumidoras de un suelo en revalorización, comercios mayoristas, mueblerías y almacenes, o las pequeñas tiendas de alimentación.

Fueron derribados los primeros cines óptimamente situados, los viejos teatros de factura sencilla, carentes de monumentalidad. Desaparecieron de las plazas principales, de los cruces más animados, las mejores esquinas y chaflanes, los grandes cafés cuyos locales eran apetitosos para otros negocios, especialmente los bancos. Como la sustitución fue paulatina no impidió que sobrevivieran hasta la década de 1980, en calles bastante importantes y sin sujetarse a los dictados de la moda, expendios vetustos del tipo de las guarnicionerías, los bazares o tiendas de regalos.

En el entorno de los antiguos mercados se mantuvieron abiertas las tiendas generales de suministros al medio rural, almacenes de ferretería, mayoristas de tejidos y paquetería, para los cuales constituían un refugio las calles secundarias Esa clase de vías conservó igualmente el comercio de exposición y los concesionarios de automóviles, hasta tiempos mucho más recientes.

El “indicador de madurez” económica no fue sólo la renovación comercial, sino en igual o mayor medida el desarrollo de los servicios, que colonizaron el corazón de la ciudad obligando a denominarlo popularmente “centro comercial y de servicios”. Llegaron las oficinas (inmobiliarias, seguros), bancos, cafeterías y los primeros hoteles modernos, alterando por completo el significado de los lugares donde se situaban. Las sedes bancarias y cajas de ahorros se apoderaron de los bajos de edificios preexistentes, o construyeron ex profeso demoliendo chalés y casas antiguas, práctica iniciada ya durante la posguerra. En el primer caso sustituían a las grandes tiendas de tejidos, los bazares generalistas y sobre todo los cafés, cualquiera que fuese el tamaño de ciudad.

Los bancos contribuyeron muy a menudo a degradar el paisaje del centro urbano, cuando modificaban desacertadamente los bajos de edificios históricos con gran interés cultural, o promovían construcciones de nueva planta al gusto funcional, fuera de escala o de contexto, que dañaron irreversiblemente los conjuntos arquitectónicos de las plazas principales. Gran parte de aquellas entidades pasaron luego a mejor vida, víctimas de la crisis de los setenta o las reestructuraciones posteriores, pero sus locales, absorbidos por otros bancos, han conservado por regla general la función original hasta los últimos años, cuando el ajuste financiero impone ventas de activos inmobiliarios y en consecuencia cambios de uso



Juan Flórez: Fábrica de hilados “Primera coruñesa” y Leirón del Casino, ambos desaparecidos en 1964



Molino en A Gramela, desmontado en los 80 y supuestamente guardado en una nave del ayuntamiento

Operarios de Telefónica instalando tendido na Grela, na Coruña (1960)


Guía telefónica, 1956





Ciudad atlántica y comercial

En 1503, la Corona le otorga a la ciudad el privilegio de una feria anual de 31 días, del 15 de julio al 15 de agosto, y dos décadas después un mercado semanal, todos los sábados.

En 1522, Carlos I concede la Casa de Contratación a A Coruña, y así comienzan las rutas marítimas habibutales.

En el siglo XVI por el puerto ya entraba algodón, arroz, azúcar, cáñamo, conservas, cobre, especias, estaño, hierro, jabón, lino, manteca, queso, y cereales; y en 1631, el Ayuntamiento ordena la construcción de la primera plaza de abastos.

Todo ello favoreció el impulso de un comercio local pujante, a lo que ayudó la incipiente industrialización del siglo XIX. La primera gran fábrica fue la de Tabacos, creada por Real Orden en 1802, y que cesó su producción hace una década.

En 1854, solo siete años después que en Madrid, se construiría la del gas, que durante cien años llegó a muchas casas y establecimientos de la ciudad.

Tradición textil

En 1872 nació la factoría Primera Coruñesa de Hilados y Tejidos, quien pensaría entonces que un siglo después arrancaría muy cerca, también en la calle Juan Florez, una de las multinacionales más importante del sector, Inditex con la primera tienda de Zara.

Y de esa época también era la fábrica de cerillas y más tarde la de armas. Y de 1906 la cervecera Estrella de Galicia, que ahora se exporta a medio mundo.

El legado del filántropo Eusebio da Guarda

Inició la edificación del instituto en el que estudio Pablo Picasso en estancia en la urbe (1891-95) y dejó una donación para la construcción (1901-10) del mercado de la plaza de Lugo.

Las calles más comerciales

San Andrés era el epicentro del sector textil, y la calle Real el de las jugueterías, camiserías, librerías, mueblerías y joyerías. En ambas, y en otras, también destacaban bazares, librerías especializadas, ferreterías, farmacias, joyerías.

La época del desarrollismo

Aparecieron los ultramarinos, coloniales y economatos de empresas, cuando se instaló en 1958 el primer supermercado de Galicia y cuarto de España (en San Sebastián, Bilbao y Gijón, estaban los otros) en el sótano del mercado municipal de San Agustín.

Su buen funcionamiento impulsó a que Claudio y Miguel San Martín una década después, partiendo de la tienda familiar de productos alimenticios, iniciaran la cadena de Claudio, que sería incorporada a Gadisa a finales del siglo XX.

Las grandes superficies

Tienen sus antecedentes en los tres grandes almacenes que fueron otra innovación en Galicia:

  • 1967, la familia Conde, propietaria de una ferretería, inauguró El Pote que pervivió hasta 2001.
  • 1968, la familia Domínguez Barros, que tenía un bazar, construyó Casa Barros, que estuvo abierto hasta 1987.
  • 1971 Carlos Maison propietario de unas tiendas de gabardinas, levantó en la calle Real las Galerías Maisonfor, cerradas en el año 2000.

A mediados de los ochenta llegarían Continente, Alcampo y El Corte Inglés, un año después a su lado empieza su andadura el primer centro comercial local, Cuatro Caminos, y les seguirían Os Rosales, con Pryca, Comcor, El Puerto de Ocio (hoy, Cantones Village), Elviña, Plaza de Lugo, Bulevar del Papagayo, Dolce Vita (ya cerrado), Espacio Coruña, y Marineda City, Los tiempos cambian, pero el recuerdo queda. Y A Coruña atesora esa condición ese MITO de ciudad comercial.

Tendencias:


Empresas con historia propia

Estrella Galicia

Estrella Galicia: desde 1906


D. José María Rivera regresó a España alrededor de 1890 tras casi 20 años de emigración en México, donde había hecho fortuna con un negocio de ultramarinos.

A partir de su llegada a La Coruña, compaginó con acierto su actividad inversora con la propiamente industrial. A principios del siglo XX entró a formar parte de una empresa de fabricación de hielo destinado a abastecer a los vapores del puerto de A Coruña. Esta actividad precisaba de una maquinaria muy costosa que intentó rentabilizarse a través de su aprovechamiento para la elaboración de cerveza.

Con el aumento de la demanda tanto de hielo como de cerveza, D. José Mª Rivera Corral funda en 1906 la fábrica “La Estrella de Galicia” en la ciudad de La Coruña, dedicada a la fabricación de cervezas y hielo, con un nombre que rememora lo que fue su negocio en Veracruz, “La Estrella de Oro”, y que apostaba por un producto, en aquellos tiempos, de consumos muy reducidos.

I Guerra Mundial, iniciativa

Tras la I Guerra Mundial, la demanda de cerveza se empezó a incrementar entre las clases medias pero la imposibilidad de importar tecnología y, sobre todo, lúpulo repercutió en el negocio cervecero. Para responder a esta situación, D. José María Rivera impulsó la primera producción de lúpulo que se realizó en Galicia con la ayuda de la Granja Agrícola- Experimental de Coruña.

A partir de esta época, Rivera convirtió la cerveza en su principal apuesta manteniendo la producción de hielo y agua y desvinculándose definitivamente de sus intereses ligados directamente al mar. En 1914 se inició también en la fabricación de bebidas gaseosas.

Años 20, consolidación

En los años 20 se inicia el proceso de mecanización de la fábrica de la mano de D. Ramón Rivera, hijo del fundador, que tras sus estudios de ciencias comerciales en Hamburgo es uno de los primeros españoles en obtener la diplomatura de Maestro Cervecero en la Escuela Superior de Nancy. Para ello, importa la tecnología más avanzada de Alemania y Suiza, como una sala de cocimiento, tinas de fermentación y tanques metálicos para almacenar la cerveza y adquiere un establecimiento para la venta directa al público.

Estos cambios permiten atender satisfactoriamente los aumentos de demanda consecuencia de un proceso ininterrumpido de progresiva aceptación popular.

Y nació la mítica terraza Así se veía en 1959

Cultivo del lúpulo

Junto a la creación de la raza de vaca rubia gallega, uno de los grandes logros de la historia de la Granja Agrícola Experimental fue la instauración del cultivo del lúpulo. Importado de Inglaterra en 1913 por Hernández Robledo, el director propuso fomentarlo en la zona de As Mariñas por el gran parecido entre el clima del sur de Inglaterra.

«Esa planta industrial empezou a darse en Galicia coa axuda da familia Rivera de Estrella de Galicia e fixo que non se tivera que importar máis esta materia prima», comenta Xose A. Fraga. Una buena parte de la industria cervecera española que se nutrió de ese lúpulo. En 1935, el siguiente director, Ricardo de Escauriaza, escribió un tratado sobre su cultivo.

110 Aniversario

220 millones de botellas con 110 etiquetas de 53 ilustradores. Entre ellos, la de Santy Gutiérrez



Inditex: de las costureiras al gigante mundial

El gran hermano que controla Zara

Hace una década, el semanario The Economist alababa en un extenso reportaje sobre Zara su modelo de fast-fashion. Sin embargo, ponía en duda que pudiera mantener el ritmo de reposición de nuevos modelos semanales cuando llevara a cabo sus ambiciosos planes de expansión de duplicar tamaño en cinco años. The Economist se equivocó.

La rapidez de todo el modelo está basada en la integración vertical de todas las fases de producción. Es una cuestión de control: Inditex supervisa todos los procesos, desde el diseño a los programas informáticos o la construcción de las tiendas, que realiza otra empresa del grupo.

(…) La informática combinada con la logística ha sido el aliado perfecto para lograrlo. Ya en 1993 Inditex fue pionera en aplicar el primer carrusel de paquetería a la industria textil. “Hasta entonces esa tecnología solo se usaba en empresas públicas, como Correos, porque ninguna privada se atrevía a hacer semejante inversión”, explica Jorge Méndez, uno de los 80 ingenieros de Logística, al pie del complejo scalextric de carriles que distribuye miles de cajas y paquetes en varias alturas. “Observando cómo funcionaba la paquetería de Correos y las cintas de maletas del aeropuerto, creamos un carrusel que sustituyera al operario con la lista de pedidos en la mano con la que iba echando camisas en una especie de carro de la compra”. Está construido hace 22 años y en el sector sigue resultando novedoso.

Inditex siempre ha ido un paso por delante en logística, pero el momento diferenciador se produjo cuando en 2000 decide desarrollar su propio software para hacer su carrusel más eficiente. Normalmente este tipo de tecnologías solo las desarrollan empresas propiamente logísticas, el resto de la industria suele subcontatarles el servicio. “Así no hemos tenido que depender de lo que hay en el mercado y llevamos varios años de ventaja con respecto al sector”

Inditex, garantía social

Inditex es una compañía que despierta odios cuasi viscerales en una parte de la sociedad española. No es casualidad, pues encarna todo cuanto los anticapitalistas odian: se trata de una de las mayores empresas del planeta surgida de la nada en un sector aparentemente caduco —el textil— desde una pequeña población gallega —Arteixo— y de las manos de un señor que abandonó los estudios a los 12 años y que merced a todo ello se ha convertido en el hombre más rico del mundo.

Inditex desafía el sentido común económico de quienes creen que son los políticos quienes crean la riqueza: Inditex ni necesitó de grandes infraestructuras públicas que interconectaran Arteixo con el resto de España, ni de fuertes subvenciones estatales a la I+D+i, ni de un torrente de gasto en educación pública para formar y capacitar a Amancio Ortega. No: Inditex apenas requirió de una buena idea de negocio (adaptar inmediatamente el diseño de la ropa a las cambiantes necesidades de los consumidores y abastecer sus tiendas en el menor tiempo posible gracias a una excelente logística) y de la austera reinversión orgánica de los expansivos beneficios que iba cosechando. Buenas ideas más crecimiento vía ahorro interno igual éxito empresarial global.

Inditex / Sostenibilidad

De forma complementaria al impacto generado por las actividades relacionadas con el propio negocio, Inditex desarrolla su modelo de inversión en programas sociales motivado por el compromiso con la mejora del bienestar global y el fortalecimiento de las comunidades con las que se relaciona. Esta forma de entender la inversión en programas sociales implica la participación voluntaria de Inditex en prácticas socialmente responsables que generan valor en la comunidad y en la empresa.

Este compromiso, orientado a la realización de inversiones que apoyen causas sociales, en colaboración con organizaciones no lucrativas, se focaliza, principalmente, a través de programas de educación, empleo y ayuda humanitaria.

En 2015, la inversión en programas sociales superó los 45 millones de euros, lo que supone un 36% más que el año anterior, y representa más del 1% sobre el beneficio neto del Grupo. Esta inversión benefició a 1,01 millones de personas, 361 entidades y 456 proyectos sociales. Inditex desarrolló durante 2015 programas sociales en 44 países.



La estela política del factor industrial...

Contexto autonómico sectorial

Examinada desde la perspectiva del largo plazo, Galicia entró muy tardíamente en la vía del mercado y la industrialización, hacia fines del siglo XIX, momento en que se situaba en el último lugar entre las comunidades españolas en términos de Pib per cápita. Recuperó increíblemente el tiempo perdido en el primer tercio del siglo XX, experimentó en su tejido empresarial la depresión de la posguerra y consiguió mejorar sus variables económicas en los años finales del Novecientos, pese al obstáculo que supuso la entrada en la Comunidad europea (que desbarató parte de sus sectores tradicionales, como la pesca, la industria láctea y la construcción naval), para asentar sus bases económicas sobre la remodelación de los sectores maduros y la apuesta decidida por un sector empresarial de nuevo estilo. Luis Alonso Álvarez



Sector agroalimentario:

La Xunta avisa de que la industria alimentaria gallega es de las menos rentables de España: Es de las tres menos productivas y la que genera menor valor añadido - El Ejecutivo gallego destaca que la renta agraria cayó desde 2007 a niveles de principios de siglo


Edificios institucionales


La cárcel provincial

Una cárcel presa de la burocracia Corría el año 1927 cuando las autoridades del momento inauguraron una nueva prisión provincial para La Coruña, situada en la falda de Monte Alto, que en aquella época no contaba con más habitantes que un puñado de agricultores que tenían allí sus huertos. Sustituía al antiguo penal del Parrote, una cárcel tercermundista cuyas celdas se inundaban cuando había mareas vivas. El contraste le valió a la nueva cárcel el apodo de «el hotel».

Toda reminiscencia hotelera la perdió tras la Guerra Civil, cuando comenzaron a habitarla presos políticos. Así fueron pasando los años hasta que en 1998 los reclusos comenzaron a ser trasladados al moderno centro penitenciario de Teixeiro. Una pregunta se cernía entonces sobre los muros del viejo penal: ¿qué hacer con ese edificio?

En 2005, el Ayuntamiento de La Coruña, comandado entonces por Francisco Vázquez, ya en los últimos compases de su dilatado periodo en la Alcaldía, llegó a un acuerdo con la Sociedad Estatal de Instalaciones y Equipamientos Penitenciarios (SIEP), una empresa pública dependiente del Ministerio del Interior, por el cual hacían una permuta (es decir, un cambio de cromos) entre la parcela en la que se erigía la cárcel y una colindante, en la que Interior tenía interés en construir un Centro de Inserción Social (CIS). El municipio se comprometía, además, a pagar 1.123.000 euros como colofón del convenio. Pero nunca llegarían a ser abonados.

El CIS llegó finalmente a buen puerto y se inauguró, con el nombre de Carmela Arias Díaz de Rábago, en julio de 2009. Mientras, en el Consistorio mandaba el bipartito y la entonces concejala de Cultura, la nacionalista María Xosé Bravo, promovió dentro de los muros de la prisión actos como un festival de cine, un concierto o una exposición. Pero el traspaso entre Interior y el Ayuntamiento continuaba sin materializarse, la cárcel de la Torre seguía en una incómoda tierra de nadie y, mientras, las grietas iban penetrando en sus antaño robustas paredes.

En 2011 llegaron Carlos Negreira y el Partido Popular al gobierno local y el destino de la vieja cárcel se instaló en un segundo plano dentro de las prioridades municipales. «Cuando llegamos, nos encontramos en los cajones muchos asuntos de los que ocuparnos: Someso, el edificio Conde de Fenosa… Nadie se imaginaba que este convenio estaba así», se justifica la teniente de alcalde de Hacienda y Administración Pública, Rosa Gallego. El penal, mientras, seguía con su imparable declive. Hasta que un día, un documento le dio un giro radical al problema: «Apareció sobre mi mesa un acta notarial de 1925 que certificaba que la parcela de la cárcel había sido cedida a Interior, pero seguía siendo de titularidad municipal, por lo que la permuta no tenía sentido. No vamos a pagar por algo queque ya es nuestro», abunda la edil.

Además, descubrieron múltiples irregularidades en el convenio de 2005. «El alcalde no era competente para firmar esa permuta, para la que además no se siguieron los pasos adecuados, además de que el acuerdo no contaba con el visto bueno del interventor ni de la asesoría jurídica. Ese gobierno enemigo de los coruñeses se limitó a esconder el acta notarial en un cajón», denuncia Rosa Gallego.

El Ayuntamiento comenzó entonces a dar pasos para obtener la retrocesión gratuita de los terrenos que le pertenecían. El 6 de junio de 2013 el pleno de La Coruña acuerda por unanimidad (incluido el PSOE) resolver el convenio de 2005 para no tener que pagar los casi 1,2 millones de euros que éste estipulaba y firmar uno nuevo para cederle a Interior la parcela donde llevaba ya cuatro años funcionando el CIS de forma totalmente gratuita. La Junta de Gobierno Local del día 14 de junio diseña dos vías de actuación: la primera, resolver el acuerdo pacíficamente con Interior y la SIEP; la segunda, revisar el convenio de oficiocio por conside rarlo lesivo para los intereses municipales. Ese mismo mes de octubre, acuerda iniciar un expediente para lograr la reversión de la parcela.

Para los intereses de La Coruña, este procedimiento no tiene mácula. Pero hay otra parte en conflicto que, como cabía esperarse, se opone: Interior. «La SIEP está sumida, como la mayoría de sociedades estatales, en graves problemas económicos, por lo que no renunciarán tan fácilmente a una cantidad de dinero que, además, ya habían presupuestado».


los_relatos.txt · Última modificación: 2017/01/13 12:22 por isabel