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La participación

Lógicas de expulsión

Culturas de uso

La ciudadanía hace la historia pero su temporalidad natural es anulada por las lógicas del poder. Sin embargo la ciudad global que pretendemos no existe, incluso en las grandes urbes hay jerarquías y conviven distintos niveles de economía y relaciones. En cada ciudad hay muchas ciudades.

La “urbanización” es una categoría muy poderosa que anula y convierte en homogéneo todo aquello que toca y las ciudades, que hasta no hace mucho fueron la única unidad política capaz de sobrevivir a los trazados geopolíticos del poder, ahora también se tambalean.

Se re-construyen las ciudades para el turismo, ciudades escaparate en la que sus habitantes se sienten desposeídos. Sea global o local la mirada, la gentrificación avasalla con sus lógicas de expulsión del espacio público.


Sobre la participación

12 ideas sobre la participación

Llevo un par de días dándole vueltas al asunto de por qué se participa en algún sitio en Internet. David, por ejemplo, le ha dado muchas vueltas analizando cómo han funcionado las comunidades de Lego en torno a su robot Mindstorms. De algunas conclusiones que él ha sacado y otras que he ido recopilando, comparto aquí este corolario. ¿Qué provoca participación?

  1. Una primera cuestión tiene que ver con el momento en que se participa: es más poderosa la participación en el origen, desde los momentos iniciales. Requerir participación sobre chiringuitos ya montados presenta limitaciones. Claro que hay temas y temas, y eso quiere decir que no todo es “participable” desde su origen. Pero ante la duda, mejor ir hacia atrás en el tiempo.
  2. Otro asunto son las “herramientas” para participar. Es importante articular grados de participación y en diferentes formatos. Ahí enfrente las personas son diferentes entre sí. Esa heterogeneidad no puedes limitarla a una o dos vías de participación. Dejas fuera demasiadas prácticas. Hay que montar un sistema inteligente de participación, que muestre fórmulas nuevas a medida que se van produciendo.
  3. Hace falta dotar al sistema de una permanente retroinformación sobre el “estado de la cuestión”. Sea mediante una barra de progreso, con hitos preestablecidos, a través de un contacto vía correo electrónico o mediante otros medios más ingeniosos e impactantes. Quien participa debe saber qué puñetas está pasando con su contribución.
  4. Hay que gestionar la interacción entre quienes participan. Cuando participas es probable que haya otras personas cercanas a tu preocupación. ¿Cómo conseguir que interactúen en la participación? De entrada el sistema debe “proponerte” amistades sobre la base de participaciones previas, ¿no?
  5. Un espacio de participación debe ser humilde desde quien lo concibe. Cuanto más oropel y grandilocuencia en quien lo presenta, más provoca el desánimo. Lo institucional y las grandes palabras vacían la bolsa de la participación. Las personas entran mejor en lugares donde ven a sus “iguales” y no a “superiores”.
  6. El lenguaje de la participación requiere verbos, las cosas claras y evitar rodeos. Los formalismos son para otros lugares. En la cancha de la argumentación formalizar respuestas elimina vida e introduce la percepción de que es “más de lo mismo”.
  7. Allá donde se quiere dar relevancia a la participación debe primar el contenido de quienes participan y no de quienes organizan el sitio. No tiene sentido inundar con contenido de la parte que requiere participación. Eso es materia que debe segregarse del espacio de participación para no ensuciar las contribuciones.
  8. Un espacio de participación no puede concebirse en forma centralizada. La participación es algo que ya está pasando, pero no allí donde “la organización” quisiera que pasara. Así que hace falta una labor callada y de seducción para que esos lugares donde a gente conversa estén presentes de alguna forma. Parece que tiene más sentido visualizar una participación distribuida que no allá donde uno quiere que suceda. La abundancia de participación a través de una escasez de plataforma sólo muestra el error de la centralización.
  9. Hay que construir la participación con una actividad destacada de los nodos que ya consiguen concitar densas mallas de relaciones a su alrededor. Esos nodos ya están consiguiendo lo que el espacio de participación ortodoxo quiere lograr. Acercarse con humildad a esos nodos y pedir su contribución para sumar fuerzas es fundamental. Y sí, a veces, son nodos incómodos.
  10. Las personas necesitan reconocimientos emocionales y los necesitan de distinta forma. Hay quien funciona mejor con incentivos, hay quien busca complicidad y sentido de comunión en el viaje; puede utilizarse zanahoria o palmada en la espalda. La dosis adecuada es diferente para cada persona y no todos los reconocimientos son útiles para todas las personas. Pero hay que adentrarse en este campo.
  11. La famosa “delicious lesson” sigue presente aquí también: ¿qué gano yo cuando participo?, ¿en qué me beneficio? La contribución altruista debe contar, pero también la contribución egoísta necesita comprender que tiene sentido participar en el conjunto.
  12. El sistema completo requiere retroalimentación global. Cuando llegas a un sitio conviene ver números que te digan que allí está pasando algo. ¿Cuántas contribuciones?, ¿cuántos comentarios?, ¿cuántas líneas abiertas?, ¿cuántos temas resueltos? Dime que algo está pasando, por favor.


Consultas a la ciudadanía y silencio

La mitad de las administraciones silencia los resultados de las consultas ciudadanas

no publicar esta información inhibe la estimulación de la participación y la confianza de la ciudadanía hacia las instituciones públicas

¿Para qué sirve que una administración consulte a la ciudadanía si después no da cuenta de los resultados? Por un deseo de ocultar una información que no gusta o, simplemente, por desidia, el caso es que la mitad de las administraciones vascas silencia los resultados de esas consultas. Un dato que resulta especialmente llamativo, según el Ararteko, ya que la no publicación de esta información supone “un claro inhibidor para la estimulación de la participación y la confianza de la ciudadanía hacia las instituciones públicas”.

Según el ‘ararteko’ en funciones, Íñigo Lamarca, cuando una administración no publica el resultado de esas consultas, las aportaciones ciudadanas pasan a formar parte de una ‘caja negra’ en la que no se conocen aspectos tan importantes como la forma en la que esas aportaciones van a ser incorporadas a la toma de decisiones. Además, los ciudadanos tampoco podrán conocer qué han aportado otras personas o ver finalmente qué acciones se han emprendido como resultado de la portación ciudadana a la toma de decisiones.

  • El Open Data (poner la información que posee el sector público al alcance de todo el mundo) continúa siendo un aspecto a mejorar
  • Pocas administraciones consultan a la ciudadanía para identificar cuáles son los que resultan más interesantes o más demandados.


la_participacion.txt · Última modificación: 2017/01/28 15:02 por isabel